
Lo llevo
en mi nombre,
lo llevo
en mi vida,
mirando
la estampa,
que me
puso al nacer.
Soy su
reflejo
el que
veo cada día,
el
consuelo genuino
de que
conmigo esté.
Lo veo en
mis gestos,
lo
descubro en mis actos,
imagen
perfecta
de su
calidez.
Sociable
y amiga,
entregada
al trabajo,
esclava
del sistema,
en la
pobreza me ve.
Terca en
mis razones,
de ideas
irrealizables,
discutiendo
por horas,
una
ocurrencia infiel.
Soñadora
de sangre,
Quijote
de historias,
de mi
padre la imagen
soy la
copia más fiel.
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